DECÍAMOS AYER... Cuanto peor, mejor
miércoles, 02 de julio de 2008 21:22
DICE Miguel Sebastián, flamante ministro de Industria del Gobierno de España. Sí, aquel de “... cuanto peor mejor”, que si Nadal da la sorpresa en Wimbledon, puede fortalecer la imagen de España en el exterior. Su gesta, unida a la recientemente convertida en realidad por la Selección española de fútbol, más ese selecto grupo de deportistas españoles encabezado por los Gasol, Garbajosa, Calderón, Montero, Robredo, Ferrer, Feliciano López, Contador, Valverde..., que de forma personal son capaces de elevar el nombre patrio a niveles que para sí quisiera algún que otro político de fuste de este viejo solar todavía llamado España.
Este señor, que se supone requerido por la progresía para función de mayor calado, no encuentra mejor punto de apoyo que la aportación ajena para, elevándola de tono, darle categoría de equipo y dentro de él incluir, cómo no, la gestión anodina de un Ejecutivo incapaz de admitir la realidad de una crisis que, naturalmente, afecta en grado sumo al sector más desfavorecido; mientras que el gran capital va acumulando día a día mayores beneficios. Es un hecho que denota una falta de respeto hacia la sensibilidad de aquellos que en denodado esfuerzo por subsistir, ven cada día más difícil sacar a flote sus compromisos no sólo hipotecarios, también aquellos mas elementales, pongamos por caso llegar hasta fin de mes.
Que un ejecutivo de la categoría de este señor, ahora metido a político, sea capaz de decir en serio que los éxitos deportivos de nuestra Selección nacional o en el ámbito personal cualquier deportista de elite, pueden fortalecer la imagen comercial de esta vieja piel de toro, resulta poco menos que un insulto a la inteligencia de los españolitos de a pie, a los que la triste realidad nos dice “que la inflación todavía no ha tocado techo”, que el crecimiento previsto de aquel hipotético 3% apenas llegará a su ecuador, que el paro continúa creciendo y, sobre todo, “que lo peor llegará a finales del año en curso o principios de 2009”. [Solbes dixit]
Por mucho ánimo que personalmente podamos echar ante las satisfacciones recibidas por parte de nuestros deportistas, o por las muchas orejas que pueda cortar José Tomás pongo por caso, nunca tal estado de ánimo nos llevará a la compra de más coches, incrementar el presupuesto de cara a las vacaciones estivales y, mucho menos, aquella alegre segunda vivienda que era sensación de un bienestar el cual en estos momentos ya es historia; rebajar el IBEX 35, o el Índice de precios al consumo, con un paro en incremento galopante, mientras que la cruda realidad nos muestra un Ejecutivo inoperante incapaz de encontrar soluciones capaces, esas sí, de evitar la amargura de ese gólgota que se adivina en lontananza, capaz de arruinar por si misma las halagüeñas perspectivas que nos brinda, sin más base que la alegría desbordada como consecuencia de un evento deportivo.
al_hanbor@yahoo.es
DÉCÍAMOS AYER... Desafectos y Represaliados
domingo, 22 de junio de 2008 11:42
LEJANA en el tiempo, pero todavía fresca en la memoria, aquella triste noche del 23.F que en principio y la vista de cómo terminó, parecía asegurar el futuro de una buena convivencia pacífica entre todos los españoles; en el corto espacio de unos años produce la impresión de que algunos ya comienzan a olvidarse de aquella azarosa noche y, pasito a pasito [rebinando], comienzan a recuperar su particular “memoria” sin tener en cuenta la lógica reciprocidad; es decir, “la otra memoria”.
Si mi particular memoria no me falla, creo recordar aquella capital de provincia que orgullosa un día de la División Azul, a ella dedicó una plaza; y que pasado un tiempo la cambió en emocionado recuerdo a aquellas heroicas Brigadas Internacionales [Ojo por ojo]. Pero claro, en este caso, tal reciprocidad quedó invertida y... fuera de dudas; aquí la incertidumbre de si primero fue el huevo o la gallina queda diáfana. Primero fueron aquellos heroicos brigadistas, cuyo arrojo dejó sembrado un reguero de sangre inocente por toda la campiña manchega. Luego, años después fue la División Azul la que imbuida de heroicos anhelos patrios, marchó no a sorprender a inocentes padres de familia durmiendo en su casa, y sacarlos de cualquier manera para defenestrarlos al borde de cualquier camino. Fue a luchar, con razón o sin ella, pero dando la cara y la vida en muchos casos; nunca de forma impune. Cuestión de matices.
Después, de forma paulatina, en pueblos y ciudades donde la progresía tomaba las riendas, la nomenclatura callejera iba cambiando de nombres y símbolos, incluidas aquellas cruces, señal inequívoca del predominio de los nuevos tiempos. No eran buenos para la democracia esos testigos pétreos, símbolo a fin de cuentas de lo que la zafiedad añadida a la impiedad, hace al hombre convertirse en fiera.
Ahora está en plena efervescencia homenajear a perseguidos y “represaliados” del franquismo, y en sus homenajes se citan nombres ilustres antecesores de la actual progresía, que fueron víctimas de tales “represalias” pagando con su vida sus “aventuras políticas” en pueblos y ciudades donde antes, otros vecinos considerados por aquellos virtuosos de la libertad como “desafectos”, sufrieron anterior persecución y ultraje hasta llegar a “huir” para después aparecer sus restos junto a las paredes del cementerio o en cualquier cuneta de una carretera, cuando no en el tristemente célebre pozo que la memoria del entorno todavía no ha olvidado.
Uno de estos recientes homenajes me lleva hasta una de aquellas cruces, ahora desplazada de su lugar original, en cuya base inicial tenía grabados por sus cuatro lados los nombres de más de cien vecinos... y alguna vecina, considerados “desafectos”, cuya vida inmolada sólo recibió el homenaje de su posterior funeral; y me lleva también, a la lista de aquella Junta Local Calificadora en la que entre sus 134 nombres aparece el de una señora cuyo delito era ser viuda de un Guardia Civil y madre de cuatro hijos menores, que cuando “se escapó”, sus hijos sobrevivieron gracias a la caridad de vecinos y allegados. Pero la vivienda, que era de alquiler y parece que “amenazaba ruina”, quedó libre.
Y, volviendo a esa cruz, en su momento conveniente limpiada por el Ayuntamiento de turno, en ella ya no aparecen aquellos nombres. Su mármol, absolutamente renovado, sólo muestra en su frontis un texto: “EN MEMORIA DE LOS QUE DIERON LA VIDA POR ESPAÑA Y LA LIBERTAD Y COMO SÍMBOLO DE LO QUE NO DEBE VOLVER A OCURRIR”. Supongo que en esta Memoria continuarán incluidos los de antes junto a los de después.
Alguien dijo, que los pueblos que se olvidan de su historia están condenados a repetirla; bueno sería, por tanto, que no nos olvidáramos de la nuestra. Quizá así evitaríamos junto a su repetición la indignidad, aquella a que aludía Kant, de ver surgir esos seres en apariencia dignos, que de pronto se transforman en alimañas contra su propia especie.
al_hanbor@yahoo.es
DECÍAMOS AYER... Augurios
martes, 10 de junio de 2008 9:27
CUANDO el Ministerio de Medio Ambiente fletó el barco noruego Siern Danis el pasado mes de Agosto con el fin de realizar una inspección relacionada con el hundimiento del Prestige, quedaba meridianamente claro el interés del Gobierno por reactivar el caso. Con fines electoralista, por supuesto.
Del resultado de aquella inspección, que yo sepa, nada se ha dicho oficialmente; tampoco de aquel informe encargado por la Junta de Galicia a la Universidad de Santiago de Compostela. Conclusiones, que según ABC, confirmaban el acierto del entonces presidente de la Junta, Manuel Fraga, corrección que echa por tierra las tesis del PSOE y BNG, que a boca llena aseguraban que: “Todas las decisiones tomadas, todas han sido equivocadas”, que “falta lo peor y va a afectar al PIB español”, que “va a aumentar espectacularmente la emigración que ya existía”.
Máximas que repetidas hasta la saciedad por socialistas y nacionalistas, el tiempo ha venido a demostrar en el mejor de los casos, el total desacierto de sus tales aseveraciones, guiadas eso sí, hacia un único objetivo: la recuperación del mando en la región, como así ocurrió, sobre la base de la maledicencia y el equívoco.
Cuando posteriormente los profesores Pedro Arias y Miguel Cancio, de la Universidad de Santiago de Compostela, aseguraron que cualquier operación de acercamiento a puerto, sin certeza razonable de que se pudiera contener el vertido y recuperar el fuel no se debería realizar, ya que eso sí que hubiera producido una auténtica catástrofe; pues introducir en buque accidentado en la ría de Corcubión, dada su estrechez y bajo calado, y según la dirección y fuerza de las corrientes, ello hubiera dado lugar a un desastre cuyas dimensiones de gran catástrofe quizá hubieran sido impredecibles; con un 97% de probabilidad de que el barco rompiera antes de entrar en la ensenada y su carga se dispersara por las Rías Bajas, según la Consultora Berenguer e Ibarren, dejaban meridianamente claro que la decisión tomada en su momento por de los técnicos de la Xunta, fue la correcta.
Buena prueba de ello es que en la actualidad el litoral gallego se ha recuperado prácticamente en su totalidad, y su flora y fauna está en parecidas circunstancias que antes del accidente, según Juan José González, director del Instituto Oceanográfico de Vigo. Atrás quedaron aquellos augurios catastrofistas, y su consecuencia un mal recuerdo, sin perjuicio de que otro desastre; ahora de mayor calado, comience a amenazar la economía española: ese chapapote que no cesa, ahora envasado, con unas perspectivas de 150$ barril Brent.
al_hanbor@yahoo.es
DECÍAMOS AYER... NOBLEZA OBLIGA
jueves, 05 de junio de 2008 19:30
LA publicación de mi artículo “Va de Homenajes” del pasado día 29 de Abril, ha dado origen a un comentario de don Arturo Peinado Cano, el cual de forma exquisita se muestra disconforme, también molesto, con su contenido al considerar que con él trataba de menospreciar el recuerdo de una de sus abuelas.
Al respecto, y correspondiendo a su ponderado comentario, nobleza obliga, quiero manifestarle para su tranquilidad que en ningún momento fue esa mi intención; mucho menos ofender o atacar a nadie ni vivo ni muerto; pues testigo de aquel tiempo, conozco las vicisitudes pasadas al punto que muchas veces me he preguntado hasta dónde hubiéramos sido capaces de llegar aquellos que por circunstancias ajenas a nosotros mismos, nuestro paso por las aulas fue más bien efímero cuando no nulo. Pregunta que termina en interrogante, ya que como comprenderá resulta muy difícil de contestar.
Unas circunstancias que nos condicionaron a un estilo de vida, en ocasiones bastante triste, pero que quizá fue la que nos curtió, de tal forma que fuimos capaces de conseguir con nuestro propio esfuerzo la recuperación de una España en ruinas y, porqué no, abrir esas aulas a nuestros hijos. Y eso es algo que se quiera o no, en nuestro papel de malditos de la película, nos pertenece por derecho propio a aquella generación que en la medida de nuestras posibilidades tratamos de aportar un grano de arena al menos, hasta conseguir el milagro de hacer entrega a nuestros hijos de un país mejor y en franca progresión.
Otra cuestión a aclararle, es que para nada mencioné en mi artículo de referencia que “no quisiera acordarme del nombre del pueblo”, creo recordar que decía: “... cuyo nombre no hace el caso”, sin ánimo de ofensa por supuesto. No hacia el caso, por que lo de menos era [y es] el lugar y la circunstancia. Con mi escrito trataba de reivindicar, siempre con carácter general, la memoria del viejo Maestro, que en la mayoría de los casos se ausentaba de su pueblo de origen para entregar su vida y su mejor hacer en beneficio de sus semejantes, en principio extraños, pero que con el transcurrir del tiempo terminaba plenamente identificando con ellos. [Y todo por 3.000 reales al año, divídase la soldada entre 48 semanas]. En ningún momento trato de dirimir cuitas, ni con vecinos y mucho menos con autoridades de ningún pueblo en especial. Lo arriba descrito creo que justifica mi artículo, sin más pretensión.
Así pues, cuando en mi artículo de referencia digo: “Que una persona, mujer u hombre, se desvele por el bienestar de los demás merece el total reconocimiento y consideración; que un entusiasta de la poesía o la literatura, con más o menos conocimiento de la métrica, mujer u hombre [y aun cuando haya necesitado llegar a la senectud para que empiece a creer en ella] se le reconozca su ilusión y su afán de superación, puede resultar comprensible. Pero que una persona, mujer u hombre, en una habitación de su casa reúna por unas horas a 30 o 40 críos durante todos los días de la semana, de Lunes a Sábado, nunca tal labor podrá relacionarse con el Magisterio y, mucho menos, equiparar la misma a la de un titular de la enseñanza, debidamente respaldado por una adecuada capacitación; por muy adelantada que pudiera ser a su tiempo”, no estoy menospreciando para nada a ninguna persona en concreto, menos aún la labor de esta señora que como es natural, y así lo reconoce el señor Peinado Cano, estuvo condicionada a unos principios elementales. Lógico, por tanto, que aparte el amor filial se sientan orgullosos de ella. ¡Faltaría más!
No pasé por la escuela de su abuela, pero pasé por otra similar de lo cual me siento orgulloso. De hecho, en un artículo publicado el día 1 de julio del pasado año, hago mención a aquel “humilde maestro” de la siguiente forma: “Entre los recovecos de la memoria, siempre se mantiene fresco el recuerdo del aquel día en que por vez primera pisé una escuela. Bueno, escuela lo que se dice escuela propiamente dicho no era; se trataba de una simple habitación, más bien pequeña, donde quince o veinte críos pasaban parte de la mañana y de la tarde distraídos entre alborotos, cánticos y reprimendas del bueno de Miguel, orondo padre de familia a la cual sacaba adelante con la aportación de los padres de esos críos, en compensación por soportar durante unas horas a aquellos pequeños salvajes. [“Mejor allí, que apedreando perros”] Y continúo: “El tiempo pasado allí, quizá fuera intranscendente respecto del aprendizaje, en el amplio sentido de la palabra, pero de lo que no cabe duda es que aquel buen hombre con su limitada capacidad didáctica fue capaz de inculcarnos unos principios que sin lugar a dudas, fueron la base sobre la cual todos y cada uno de nosotros habríamos de enfocar nuestro futuro cuando de verdad emprendiéramos nuestro caminar por el ajetreado mundo. Cada cual en busca de su destino. Enciclopedia, Matemáticas, Geografía, Geometría, Historia de España, Dibujo y Religión era el conjunto de pequeños libros que con el lapicero, el borrador, la libreta y el sacapuntas, llenaban nuestro apretado cartapacio. Un tema cada día, Dibujo el sábado por la mañana y Religión por la tarde [...] Con este panorama para nuestros jóvenes, sólo nos falta esta Educación para la ciudadanía, y dentro de ella ese edificante “tratado” [...] En claro contraste de aquel humilde maestro, capaz de transmitirnos sobre la base del respecto mutuo un mínimo de responsabilidad, condición indispensable para caminar por la vida como personas civilizadas”.
Mi agradecimiento por su correcta queja, y mi reiteración de que en ningún momento existió ánimo de ofensa o menosprecio de mi parte hacia persona alguna en concreto y, mucho menos a su abuela, a la que no tuve el agrado de conocer.
Cordialmente
Juan Manuel Rodríguez Mira
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