Pedro Muñoz

ALAMBOR

El Cerro de la Nieve

DECÍAMOS AYER... Enseñar al que no sabe

12/03/2010

S
egún leía las declaraciones de un, según parece, acreditado Sumiller español, a la vez que me llevaban hasta la noble máxima de enseñar al que no sabe me creaban cierta duda acerca de la real categoría profesional de estos exquisitos especialistas, dentro del complejo mundo hostelero.
Porque, se supone que tan distinguida especialidad debe llevar implícito el consiguiente plus de confidencialidad y respeto hacia el cliente que es, en definitiva, ley motiv de su propia  existencia. A medida que avanzada en su lectura, sus declaraciones me sorprendían al comprobar su falta de ética profesional al difundir ciertas confidencias, anecdóticas si se quiere, pero casi siempre inoportunas y de escaso buen gusto. Y es entonces cuando surge la duda sobre esta ancestral función que extrapolada al tiempo actual, uno no sabe si todavía lleva implícito el viejo ritual de bendecir la mesa en ausencia del Patriarca de las Indias, si la de edecán o palafrenero o  la de catar los caldos antes de servirlos al señor en previsión del mortal veneno o, tal como ahora está concebida ducha especialidad, concierne únicamente al mejor conocimiento de los exquisitos vinos que en el mundo existen y como tal aconsejar honestamente al comensal, en caso de que éste lo pida. Sin pensar, pongo por caso, en la simple y vulgar función de promocionar una determinada marca, que también cabe.
Dice este profesional hostelero que en su aventura saudí, alguna vez vio beber vino de 11.500 euros, no sé si la botella o la caja aunque imagino que la primera, con hielo dentro de la copa. Sacrílego acto, sin duda, en claro divorcio del arte del buen yantar donde, es posible, que la oportuna intervención del profesional pueda inducir al cliente a la adecuada rectificación. Sería una lección gastronómica que el comensal nunca olvidaría, y que a su vez elevaría el palmarés del Sumiller, al convertir en realidad la misericordiosa obra.
Cierto es que muchos de los ricos que en el mundo existen, a veces de  forma inconsciente, son capaces de las mayores excentricidades. Lo importante es no pasar desapercibido, poco importa a costa de qué; que hablen de uno aunque sea mal. Pero, pese a todo y por encima de vacuidades, está el buen juicio de aquel profesional que perfecto conocedor de su función está obligado, siempre utilizando el buen juicio a saber estar, y sobre todo a velar por el buen nombre de una profesión a través de la más exquisita discreción.
Porque, qué pensarían de él si tales declaraciones llegaran a conocimiento de aquellos clientes rusos, que su resbalón saudí en el refinado hotel era voz pública por obra y gracia de un profesional que, posiblemente, en aquel momento estaba utilizando de forma artera una obsequiosidad cuyo fin primordial era el momento cumbre de los 100 euros de propina de tan extravagantes comensales.    
Estupefacto, ante tanto fasto y oropel de pacotilla [-Sic transit gloria mundi-], el profano se pregunta para cuando los finos modales; dónde el debido respeto al cliente que a fin de cuentas es la razón de una parafernalia, superflua en muchos casos, cuyo sostén debe estar basado en la cordialidad y buenos modos. Para después queda aquello de que cada vida es un mundo, y por tanto que mientras no se perjudique a terceras partes, cada hijo de vecino está en su perfecto derecho de hacer de su capa un sayo; si quiere vino con hielo como si lo mezcla con gaseosa.
Dejémonos de bobadas y desechemos el culto a falsos dioses, personajes al fin fruto de una elegancia que, en definitiva, no es más que la consecuencia de lo que cada ser humano en el desarrollo de su trabajo es capaz de evolucionar. Reconocimiento a la excelencia, si; siempre y cuando el individuo sea capaz de ponerla honestamente al servicio de los demás. Sólo entonces será llegado el momento del reconocimiento general.
                                                              Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
                                                                                 al_hanbor@yahoo.es                                                                                 

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DECÍAMOS AYER... De bien nacidos...

05/03/2010

A
SEGURA el sentir popular, voz del pueblo, que “Nunca es tarde… si la dicha es buena”. Aserto que, efectivamente, toma fuerza cuando con el transcurrir del tiempo las gentes, y en su nombre los responsables públicos, preocupados por el progreso de los pueblos, su altura de miras les lleva al reconocimiento público de méritos de aquellas personas que en el desempeño de su labor, colaboraron eficazmente en la educación de sus hijos.
En alguna ocasión he ensalzado a esos profesionales de la enseñanza, para mí siempre serán Maestros de Escuela, que abandonando sus lugares de nacimiento y a veces hasta a la familia, no dudan imbuidas de su amor por la enseñanza, en desplazarse a lejanos lugares extraños en principio, para llegado el caso echar nuevas raíces en ellos.
Cuando en algún momento me he referido acerca de homenajes a alguno de esos Maestros, lo hice con el resabio amargo de cierta parcialidad -nunca en desacuerdo con los posibles méritos del homenajeado- de aquellos políticos que resentidos, su trasnochada ideología les llevó hasta ignorar a otros compañeros de profesión, cuyos méritos pudieran coincidir en igual proporción a los del homenajeado: Calles y recuerdos para unos e ignorancia para otros. Clara injusticia que define a ciertos personajes, cuya parcialidad les induce a cometer tamaño desafuero. Señal inequívoca de que la sensibilidad humana a veces discurre a través de resortes alejados del recto proceder.
Casos de pueblos que con la arribada al poder municipal de determinada facción política, a éstos les faltó tiempo para rehacer el callejero local y eliminado nombres, de cuando la oprobiosa especialmente, y elegir sus calles para rendir homenajes a maestros o personajes ideológicamente afines sin que por ello los consistorios siguientes, aun de ideología distinta, los hayan eliminado. Que, en definitiva, sería la  justa correspondencia a tan parcial actitud.
Y es ahora, con ocasión de la III Gala Mujeres de Pedro Muñoz, el próximo día 13  de marzo, dentro de las XX Jornadas Conmemorativas del Día Internacional de la Mujer, el Ayuntamiento de la villa auspiciado por su Comisión de Selección, ha tenido a bien dedicar un acto de homenaje y reconocimiento a unas mujeres, la mayoría procedentes de distintos lugares de la geografía patria, que con total entrega un día se dieron a la noble labor de recuperación para el mundo del saber a generaciones de alumnos; cuando una sensación de frescura inunda el ánima de sus buenas gentes al comprobar que por suerte no todo es resentimiento. A veces se convierte en realidad aquello de que: De bien nacidos es ser agradecidos.
Nunca es tarde y, por fin, el buen juicio y la imparcialidad se imponen en un Ayuntamiento que no duda cuando de homenajear se trata, en recordar a aquellas valientes mujeres que sin banderías; abandonando a los suyos, se dieron a la noble tarea de la enseñanza, y ofreciendo lo mejor de sí mismas afrontaron la ingente labor de capacitar a generaciones de mujeres y hombres para hacer de ellos personas de bien a través de la cultura.
A aquellas mujeres pioneras, doña María Luisa Cañas, doña Pilar Cámara, doña María Amalia Sánchez Calvo, doña Carmen, doña Esperanza Otero [Pachi], doña María Luisa [Marisa], doña María Josefa Ríos [Pepita], doña Herminia [Mini], doña Felisa, doña Manolita Serna, doña María Dolores Huelves [Mari Loli], doña Pilar Torres… les sucedieron nuevas generaciones de jóvenes maestras; hermosas gentes, continuadoras necesarias de aquella labor que imperecedera, habría de servir de guía a posteriores generaciones  
Alguien dijo, refiriéndose a la historia de los pueblos, que de ellos siempre quedan cosas por descubrir; en algunos casos sus tradiciones. Pero si abrimos el abanico, alcanzamos a pensar que quizá sea su historia en su conjunto; y a es ello a lo que algunos se afanan convencidos que de tal forma, aparte ennoblecer la perspectiva, dejan constancia del amor de un pueblo por sus hijos preclaros.
                                                                        
                                                 Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
                                                                  al_hanbor@yahoo.es  
 
   

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DECÍAMOS AYER... Papanatas

26/02/2010

A
RRULLADO por la suave caricia del edredón -los Sábados suelo permitirme el pequeño lujo de iniciar la jornada algo más tarde-, rato que aprovecho para dedicárselo al espacio de Onda Cero “Te doy mi palabra”. Un espacio que en su inicio suele conectar con el extranjero,   lugares remotos por lo general, donde nuestros connacionales unas veces por altruismo, misioneros especialmente, y otras en que por razones laborales en ellos sacan adelante su día a día, en la mayoría de los casos con la nostalgia que la distancia impone.
Cuando uno de estos Sábados escuchaba la conversación con una joven profesora de español en una Universidad de Arabia Saudí, a medida que avanzaba detallando cumplidamente unas leyes que ancladas en el Medievo -no confundir con el boliviano Evo, que éste es entero- me apercibía de que al ser de obligado cumplimiento tanto para los naturales como para los foráneos que por el hecho de residir allí, en igual medida quedan obligados a su estricta observancia.  Según avanzaba en su descripción, una santa ira inundaba todo mi ser, no por unas leyes que para nuestra mentalidad occidental puedan resultar rechazables, sino por el papanatismo estúpido de nuestros gobernantes que más papistas que el Papa, a pesar de su ateísmo o quizá por ello, con su Alianza de Civilizaciones por bandera, son capaces de cualquier cosa con tal de desterrar de la católica España el símbolo que para los creyentes es faro y guía de su existencia: la Santa Cruz.
Se puede comprender perfectamente que esos países impongas sus leyes, y que el que allí acuda las acepte con todas sus consecuencias; nadie les obliga, y por tanto de ellos depende: las aceptan o se vuelven. Pero lo que resulta verdaderamente delirante es que nuestros gobernantes en nombre de no sé qué entelequia, permitan que nuestro suelo patrio se inunde de mezquitas y minaretes con su media luna correspondiente; incluso que recintos deportivos sean reservados para el culto de otras religiones en tanto que complacientes, asienten cuando no colaboran a los múltiples intentos de desterrar cualquier vestigio de nuestra ancestral fe cristiana, afirmada por más del 70% de la población española.
Así las cosas, no es extraño: De fuera vendrán…, que cierto Lobby Islámico auspiciado por ese colosal invento llamado Alianza de Civilizaciones, pretenda la puesta al día en España de ese aberrante “legado andalusí” [-ediciones de libros de texto para su enseñanza en  nuestras escuelas públicas, Libro de Estilo para periodistas, preferencia a los descendientes andalusíes en la tramitación para la concesión de la nacionalidad española; oferta de productos bancarios y financieros de contenido “halal”, humanización de la economía y redistribución de la riqueza;  un banco para musulmanes y la recuperación de la tan reiterada memoria andalusí-]. Es decir, que todo lo que en sus países se nos niega a los foráneos, que a ellos les sea permitido en suelo ajeno, en especial la libertad de culto.
Allá en esas tierras, quisiera ver yo a esos políticos arribistas combatir con igual saña cualquiera de sus símbolos y que aparte estos, defiendan con ahínco el libre culto para las demás religiones. Y a los que tratan de tirar la Santa Cruz del Valle de los Caídos o el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, que sobre la cima del cabezo que domina el valle, la pedanía murciana de Monteagudo venera, les animo a que allí, “en tierra de moros”, intenten imponer el sagrado derecho a la libertad de expresión y que, cuando regresen, si regresan, nos expliquen sus triunfos; y si les queda tiempo se den una vuelta por Río de Janeiro y propongan a los cariocas la demolición de la gigantesca Cruz del Cristo Redentor, conocido como Cristo del Corcobado, que sobre el macizo del Pan de Azúcar extiendo sus brazos amorosos hacía la Bahía.
Y en nuestra tierra, que es de todos, dejen nuestros símbolos en paz, que respeten nuestras tradiciones, y a quien no le guste que tenga la suficiente altura de miras para ignorándolas, permitir que los demás disfrutemos de ellas. Papanatas
   
                                   Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
                                              al_hanbor@yahoo.es

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DECÍAMOS AYER... Macarro, poeta de la libertad

20/02/2010

“N
O cabe mejor memoria. Otra cosa sería remover resentimientos y, si de verdad, conoce el nombre de sus verdugos, nada mejor en honor a su propia realidad que aparte su perdón; con datos fidedignos buscara a los familiares de tales “verdugos” y a ellos la expusiera abiertamente, en la seguridad que ellos le pedirían perdón a él; camino recto a través del cual es posible, que algún día lográramos el pleno entendimiento y a su través iniciar el camino recto hasta recuperar el esplendor perdido”.
Más o menos así, terminaba mi artículo “El silencio de las cunetas”. Un artículo que surgió en respuesta a una entrevista que el diario El Mundo le hacía a Marcos Ana, seudónimo tras el que se escuda Fernando Macarro Castillo en simbólico homenaje, dice, a sus padres Marcos Macarro y Ana Castillo, presentado ante quien le quiera escuchar como “ex `presidiario por motivos de conciencia”.
Sin embargo la realidad es bien distinta según refleja el Expediente 120.976 del Archivo Histórico del Ministerio de Defensa, en el cual constan los motivos de su condena: Como secretario de las Juventudes Socialistas Unificadas de Alcalá de Henares, y jefe de un grupo de milicianos del Batallón Libertad, tomó parte directa en el asesinato de Marcial Plaza Delgado el 23 de julio de 1936 y de Amadeo Martín y Agustín Rosado, el 3 de septiembre del mismo año.
Aparte la injusticia de su condena a muerte, aseguraba convencido de que salvó su vida gracias a la solidaridad internacional. Deshecha por tanto, que su vida la salvó debido a su minoría de edad cuando “los hechos”, condena a muerte conmutada por vitalicia en 1945, para 16 años después, en 1961, quedar en libertad debido a un providencial Decreto Ley firmado por Francisco Franco. Emigra a Francia para regresar en 1976 de nuevo, sin que hasta el momento nadie haya vuelto a importunar a este luchador por la libertad, a el cual el pasado 4 de diciembre, el ministro de Trabajo Celestino Corbacho le notificó que el Gobierno de España acababa de otorgarle la Medalla de Oro al Mérito al Trabajo (?).
Un detallado reportaje en el Semanario ALBA, firmado por José R. Barros, aclara algo más la azarosa trayectoria de este idealista que a sus 90 años, parece ser que ha conseguido hasta que el Partido Popular avale su candidatura al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Digno colofón, de haber fructificado, a añadir al premio René Cassin de Derechos Humanos, concedido por el Lehendakari Patxi López el 20 de enero pasado, seguido del que días más tarde la Fundación Abogados de Atocha le otorgara 
Convencido de que <<Una buena memoria histórica es la mejor vacuna para las nuevas generaciones>>, aludía a aquellos “jóvenes que se dejaron la juventud luchando por unos ideales, ocultando que detrás de tanto altruismo se escondía el inmenso drama escrito con sangre inocente, sobre unas cunetas cuyo silencio mantiene enhiesto su halo acusador y, <<Sin rencor y sin ansia de venganza>> el poeta libertario ahora pretende que aquellas cunetas recuperen su voz para que cuenten una verdad condicionada. Vano intento, cuando tratando de enmascarar su sectarismo admite que: <<Al principio en los dos bandos se cometieron actos descontrolados, pero cuando acabó la guerra la política llevada cabo fue de autentico genocidio>>.
Cierto que cuando la guerra acabó, los vencedores perdieron su gran oportunidad de perdonar, hubieran vencido dos veces. Pero ello no obsta para que los “actos descontrolados” de aquel Frente Popular  no fueran merecedores de idéntico calificativo: Genocidio.
Un genocidio inicuo, reprobable y estúpido que por innecesario resulta tanto o más reprobable que el de aquellos otros, que vencedores, no tuvieron la suficiente altura de miras para conseguir desde aquel mismo momento una auténtica integración entre hermanos, eliminando para siempre aquellos odios, consecuencia de la feroz lucha fratricida.
No fue así, para nuestra desgracia, y el anatema continúa; al menos para los que, tal que el poeta libertario, mientras no demuestre su inocencia en “aquellos hechos” por los que la historia le condena: las muertes del sacerdote Manuel Plaza Delgado, del cartero Amadeo Martín Acuña y del campesino Agustín Rosado, serán la pesada losa que superando medallas y premios encenagados de sangre inocente arrastrará mientras viva,
         
                                               Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
                                                              al_hanbor@yahoo.es     
 
                                                                              
  

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DECÍAMOS AYER... Desarraigo y mal estílo

12/02/2010

F
INALIZADO el reposado refrigerio en El Rana Verde del Real sitio de Aranjuez, el viejo Ford modelo T de Pedro Antonio se aprestaba para la penúltima gesta: superar la mítica cota de la antigua Cuesta de la Reina, paso previo para la arribada a la gran ciudad, lugar donde los tres amigos habrían de permanecer durante unos días, los imprescindibles para conseguir los objetivos que les llevaba a la capital de las Españas.
Era ya tarde avanzada cuando, renqueante, enfilaba la suave pendiente del paseo de las Delicias, luego de superar la plaza de Legazpi, para a la altura de la calle Tortosa girar, aparcando frente a la vieja casa de huéspedes de la Señora Lola, en el número 6.  
Era la primavera de 1945, pronto se cumplirán sesenta y cinco años. Tiempos difíciles en los que tratando de superar vicisitudes pasadas, el pueblo español pugnaba por ocupar un lugar preferente en el concierto de los pueblos de Europa. Tiempos en que la demanda superaba a la oferta, razón por la cual la visita personal al almacén o centro productor se hacía imprescindible si se quería conseguir unos objetivos que por correo resultaban imposibles de todo punto. Del teléfono ¡qué decir! Obligada, por tanto, la gestión sobre el terreno para a la vez que concertar compromisos les permitiría, previo conocimiento mutuo, convenir forma de pago de aquellos materiales: dóngolas, dubetinas y cabritillas; más los complementos -forros, suelas y serrajes-, productos imprescindible para la confección de calzado a la medida, que era el medio de vida de los tres amigos. Con ellos llegaba por vez primera al foro un joven de apenas quince años, hijo de uno de ellos, que por fin iba a conocer la capital. No imaginaba que fueran otras las razones que pudieran justificar su presencia en la gran urbe.
Después de la cena, luego de una breve sobremesa se fueron a la cama. Era necesario el descanso tras el azaroso viaje, ya que al día siguiente muy de mañana habrían de comenzar una lucha contra el tiempo a fin de conseguir objetivos y regresar pronto a casa. Cuando muy de mañana los mayores se levantaron, el chiquillo llevaba ya un buen rato curioseando a través del balcón. Observaba el continuo devenir de las gentes, ora en el mercado aledaño, ora hacia la inmensa estación de Atocha, próximos ambos. Un rápido desayuno para después iniciar el largo peregrinaje por los distintos almacenes, posibles abastecedores de los materiales precisos: Mesón de Paredes, Juanelo, Embajadores, Toledo, Estudios, Ronda de Curtidores…
Ante el chiquillo aparecía un mundo hasta ese momento desconocido. Mágico para su mente joven, comercio en estado puro, atávico; dentro del que cual la lucha por la subsistencia incluía el riesgo de que los materiales conseguidos pudieran ser confiscados durante el viaje de  regreso. Importante detalle que el chiquillo comprendería tiempo después, ya que en aquel momento deslumbrado por la gran ciudad, solo tenía ojos para aquellos enormes edificios, el intenso tráfico y… ¡aquellos inefables tranvías! cuyo trole -que a veces se desprendía de su cable conductor-, despedía ingente cantidad de chispas eléctricas que su fértil imaginación convertía en lluvia de estrellas inundando el entorno ante la curiosidad general.
Ya la hora avanzada, o así lo parecía, cuando llegaron a un establecimiento de la calle de Embajadores, en los bajos del antiguo Cine Pavón, el cual en contraste con los de su entorno marcaba la diferencia, productos de deporte especialmente y dentro, en la trastienda, discreta exposición de aquellos materiales en los que ellos estaban interesados. Era don Nemesio, el propietario, comerciante al viejo estilo, uno de los fundadores de aquel “Atleti” de comienzos del pasado siglo, su carnet con el número 33 lo guardaba como si de una joya se tratara. Cuando el padre del chiquillo explicó a don Nemesio que el crío era entusiasta de aquel Atlético de Aviación de la época, éste cayó en la cuenta: de que al día siguiente “su Atleti” jugaba un partido eliminatorio para la Copa del Generalísimo; y lo hacía contra otro Atléti, el de Bilbao. Grata sorpresa que de pronto le aclaró el porqué de su presencia: su padre quería que viera en directo a su ídolos, a la vez que la oportunidad de disfrutar de una tarde gloriosa en el viejo Metropolitano de la Avenida de la Reina Victoria, allá en los Cuatro Caminos.
Allí, en directo, junto a los míticos Tabales, Ederra, Mesa. Aparicio, Cobo, Gabilondo, Germán, Machín, Adrover, Amestoy, Arencibia, Taltavull, Campos y Vázquez; los Lezama, Arqueta, Mieza, Oceja, Iriondo, Ortiz, Nando, Panizo, Venancio, Zarra, Gárate y Gainza del equipo matriz, que en noble lid se preparaban para ofrecer a sus incondicionales una tarde que resultó inolvidable. Gran colorido y espectacularidad la que ofrecieron aquellos jóvenes futbolistas en defensa de sus colores; unos colores que en el fondo eran los mismos. Lo de menos fue el resultado, ganaron los madrileños, lo importante aparte el buen juego, fue el triunfo de los buenos modos y el señorío.  
Tiempo lejano donde las buenas formas superando intereses comerciales, eran la razón de ser de un deporte que en su evolución, junto a su mercantilización se produce el desarraigo, el mal estilo y… el desamor, hacia unos colores en beneficio de unos resultados económicos que son, en definitiva, la razón de ser de eso que ahora se suele llamar gloria deportiva.
                                                           Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
                                                          al_hanbor@yahoo.es       
 
 
 

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DECÍAMOS AYER... Expresión Hiphop

07/02/2010

A
L remontarse a los albores de la humanidad, aquel artista decía: <<que el hombre ha sentido siempre ya sea por instinto o por su misma naturaleza de ser homínido pensante y racional, la necesidad imperiosa de expresarse>>. Se manifestaba admirador de la palabra Expresión y al respecto decía: <<que es palabra bella y reveladora de magnificencia de la condición de ente vivac y activo, expresión de la persona; condicionante indispensable, pensaba, para una de las necesidades más básicas del ser humano: la comunicación entre iguales, personas, y sobre todo pueblos, religiones, razas, culturas..., lo cual, afirmaba, se ha venido haciendo de las más diversas formas, mediante la palabra, los gestos, la música, el teatro, y también la guerra; la intolerancia y, el no-entendimiento de las partes>>.
Y todo eso para intentar justificar aquel arte emergente llamado por ellos, los pintores callejeros, Expresión HIPHOP. Una expresión notable en muchos casos, pero que viciada en su inicial enfoque posiblemente no haya conseguido los objetivos propuestos debido sobre todo a que, aparte su buena calidad pictórica, se plasmaba dentro del entorno menos adecuado, cercas y fachadas de propiedad ajena
En un viejo artículo que titulé CUESTIÓN DE ESTÍLO me hacía eco de aquella entrevista, y a través del mismo hacía constar la desagradable impresión que producía ver tanto en el extrarradio como en muros de obras más o menos cercanas al centro de los pueblos la invasión de pinturas, algunas de indudable valor, pero que nunca alcanzarían su auténtica valoración precisamente por la falta de estima del propio artista al plasmar su obra en lugares de vida tan  efímera. Aparte la mala impresión que produce, impropia de pueblos limpios que de pronto se veían transformados en algo parecido a un arrabal o aún peor: un gueto.
Han pasado los años y con ellos quizá los gustos, porque de aquella expresión todavía existente en algunos ámbitos, hemos pasado sin transición al arte sublime del graff o graffite que utilizado de forma indiscriminada, ha irrumpido igual de irrespetuoso con la propiedad privada inundando fachadas pública y privadas de garrapatos indescifrablesm sin otro fin que de inundar de suciedad y mal gusto calles, plazas y jardines de pueblos y ciudades normalmente limpios, pero que avasallados por esta ola de seudo artistas, les induce a una condición impropia de pueblos cultos.
Y lo que es peor, no sé si por impotencia o falta de atención de parte de quien corresponda, parece que las medidas coercitivas brillan por su ausencia; de ahí el constante incremento de estas expresiones absolutamente antiestéticas llenas de mal gusto. Seguro estoy que de intentarlo se conseguiría “convencer” a estos artistas, porque soluciones existen; solo depende de que se activen o no.
Los artistas, los de la HIPHOP, que hagan su revolución cultural tratando de captar prosélitos, pero por conducto regular; es decir, respetando la obligadas normas de convivencia ciudadana. Que organicen sus exposiciones en lugares adecuados, que sufraguen los gastos con sus propios medios, y así es posible que algún día alcancen la adecuada comprensión. Y los grafiteros que aprendan a respetar la propiedad ajena. Nadie se debe arrogar el derecho de hacer de su capa un sayo, todos tenemos derechos pero también deberes; ambos nos obligan a todos al respeto mutuo si de verdad, de lo que se trata es de convivir. Nada mejor por tanto que aceptar que nuestros derechos terminan donde comienzan los de los demás.
 Creo que fue Abel Posse quien dijo <<Que la diferencia entre Alemania y Grecia está en que mientras en la primera la cultura se pasea por sus calles, en la segunda queda relegada únicamente a los claustros universitarios>>.
En tanto que tal premisa no se considere, tendremos la falsa idea de unos principios, en cuyo asentamiento toda la sociedad debe estar comprometida, si de verdad se quiere llevar a la realidad ese proyecto de futuro a través del cual consigamos ver algún día que en España la Cultura, con mayúscula, se pasee por nuestras calles.  
              
            Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
                al_hanbor@yahoo.es                                                                                    
  
 

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DECÍAMOS AYER... También es capaz de besar

30/01/2010

E
S notoria la conocida frase “Las desgracias nunca vienen solas”. Una expresión que encadenada a hechos normalmente negativos, alienta en el sentir popular la sensación de que efectivamente, por lo general siempre enlaza uno con otro algún mal fario.
Aun mantengo fresco en la memoria, no sin cierta nostalgia -cosa de los años-, el momento aquél en que obsoleto y ruinoso, se cerró un viejo bareto conocido con el pomposo título de Bar Pernales de aquel pequeño pueblo. Era el último eslabón de la pequeña historia local donde, se comentaba, que el nombre se lo había puesto su fundador, allá por el siglo XVIII, en recuerdo de aquella noche en que con motivo de sus incursiones por nuestras tierras, el célebre “bandido generoso” en él llegara a hincarle el diente a unas perdices a la toledana.
Todavía recuerdo a sus viejos parroquianos desolados, deambular por el perímetro de la escasa plaza tal que ave sin nido; pensativos y rumiando su dilema ¿dónde “echaremos” ahora el julepe, o el tute… y el monte? Interminables partidas amenizadas con aquellos refrescantes “jarretes”, mezcla de vino blanco y gaseosa, de bola eso sí, motivo de las incruentas disputas.
Más reciente, aunque ya lejano en el tiempo, el  día en que un viejo amigo ya fallecido “puso una conferencia”-por entonces las conferencias “se ponían”- a su nieta, internada en un colegio para señoritas en Madrid, en la cual todo compungido, hizo saber a la nieta la mala nueva: había oído por la radio que se retiraba de la canción el cantante Manolo Otero; triste noticia que, según le decía el abuelo, le había ocasionado una larga noche de insomnio.
Y ya, calentito, desde hace escasas horas; las y los correveidiles del cuore adelantan estupefactos la posible retirada de la canción de David Bisbal, triste suceso que de producirse sumirá en la nostalgia a sus innumerables fans y, supongo, que a no pocos de esos españolitos de a pie que integrantes de la famélica legión; radiocasete al hombro y formando largas colas a las puertas del INEM, evocarán nostálgicos los dorados rizos al aíre del saltarín divo.
Y apenas conocido el posible drama, otra noticia oscurece el horizonte patrio; drama in crescendo de cuyas consecuencias, todavía dada la premura los estudiosos del caso no han extraído las posibles consecuencias: El Bulli, dicen que insuperable restaurante instalado en la paradisíaca Bahía de Rosas, tiene previsto su cierre durante dos años. ¿Razones? un proceso de reorganización estructural del negocio -incluida la búsqueda de nuevas sensaciones- según su propietario señor Adrián, don Fernando; aunque las lenguas de doble filo aseguran que el descenso del 50% de los beneficios, son la razón primordial de la anunciada “reestructuración”. En fin.
Y por aquello de las desgracias… uno, completamente anonadado y sumido en la total incertidumbre se pregunta; ¿dónde llevará ahora a Pepita para poder degustar los exquisitos Lomos de arenque a la espuma de  hidrógeno o la excelsa Tarta de queso con arándanos al Curry a la espuma de Chantilly;  en tanto que el glorioso santuario de santuarios permanezca cerrado?
Mientras, los políticos fieles a su norma, se diluyen en extensos devaneos teorizando sobre galgos o podencos mientras nuestro futuro dentro del seno de la Unión Europea, según el profesor Nouriel Roubini, acreditado gurú de las finanzas, se nos presenta color de hormiga; en tanto que los Ayuntamientos se buscan la vida por su cuenta tratando de obtener para sí el jugoso al-higuí de unos Euros con qué aliviar sus depauperadas arcas, en contraprestación a la  cesión de unos terrenos donde instalar esos depósitos de residuos nucleares de los cuales nadie con responsabilidad en la materia, sea capaz de informar documentadamente a la ciudadanía del verdadero peligro, si existe, del indeseado excremento. Y todo, según se intuye por parte de los políticos, en aras de la seguridad de un puñado de votos, cara a las elecciones venideras. Unos Euros, que hoy día nuestra bigarda España dilapida alegremente allende los Pirineos, lugar donde nuestros vecinos sitúan esos vertederos que nosotros rehusamos, en la creencia ignara de unos daños en caso de accidente, que de producirse sin lugar a dudas nos habría de afectar a todos en idéntica proporción
Y en estas andábamos cuando de pronto la buena nueva: la auténtica voz del pueblo llano. Pueblo inmortal, con sus mujeres de rompe y rasga y toreros guapos; de menestrales y modistillas, [Un día de San Eugenio que toreaba, yo a verle fui…] nuestra racial Belén -la Esteban-, nos ofrece su lección suprema; no sólo es  capaz de “mataaaar por su hija”… ¡también es capaz  de besar! Y predicando con el ejemplo, parece ser que con ese beso a su antagónica María José -la Campa-, trata o así parece de reiniciar un virtual camino de retorno hacia las Ambiciones perdidas.
Mientras tanto para los soñadores, amantes del rancio celuloide; en la evocación, al recordar la vieja película, se nos eleva el ánimo en la esperanza “que siempre nos quedará París”.
                                                                                                 
                                                        Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
                                                                          al_hanbor@yahoo.es  
 
  

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DECÍAMOS AYER... Martillo de herejes

26/01/2010

A
LGUNA vez he recordado a aquel político de pelo hirsuto y agrio ceño hoy desaparecido de la política, auténtico martillo de herejes en los años dorados del católico José Bono –ahora pro-abortista acorde con su teoría “del mal menor”-; cuando presidente éste de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, aquél  fustigaba inmisericorde a la oposición en el viejo castillo de San Servando.
Y de pronto, inesperadamente, me entero a través del Digital de Castilla-La Mancha que este viejo político, idealista defensor de éticos principios, ex diputado regional, ex secretario primero de las Cortes castellano-manchegas, donde nada se movía sin su previo conocimiento; senador hasta 2007 y actual empresario -Manhi Inversiones-, ha sido demandado por la empresa Lurbentia a la que vendió unos terrenos en la población de Fernán Caballero -población de la cual su esposa es alcaldesa por el Partido Socialista Obrero Español-, cuyo valor a efectos hipotecarios apenas alcanzaba los 44.000 euros, por una cifra cercana a los 7 millones de euros.
Dichos terreno, clasificados como rústicos (secano cereal) con una extensión próxima a las cuatro hectáreas, estaban reservados para la construcción de viviendas previa recalificación urbanística; en cuyo transcurso, apenas dos meses, los terrenos se revalorizaron al tiempo que se producía la transacción. Una operación en la que Manhi Inversiones, cuyo propietario es don Mario Mansilla Hidalgo, este es el hombre, sin desembolso alguno de su parte según se dice, ha obtenido unos beneficios netos de 3 millones de euros. Un pelotazo urbanístico del cual la portavoz popular Carmen Riolobos, ha solicitado del presidente de la Junta castellano-manchega las pertinentes explicaciones.
 Lejano en el tiempo, recuerdo el célebre rifirrafe que en vísperas navideñas protagonizaron el señor Mansilla, entonces presidente segundo de la Mesa de las Cortes, y la señora Riolobos cuando finalizada la intervención de ésta el señor Mansilla respondió con inusitada violencia, hecho  que ocasionó la reacción de su compañero de bancada, el diputado Leandro Esteban, que saliendo en defensa de la señora Riolobos le aplicó con adecuada contundencia el mismo jarabe al vehemente socialista, poniéndolo en su justo lugar. Ni que  decir tiene que su intervención fue corroborada por todo el grupo popular con una cerrada ovación.
La reacción no se hizo esperar, y en feliz expresión del socialista, éste aseguró <<… que las guerras, cuando se empiezan se terminan>>. Ni más ni menos. Y acorde con su pensamiento la continuó, primero ordenando se prohibiera la entrada a su despacho en las Cortes la tarde de aquel viernes al secretario general popular y al personal trabajador del grupo, alegando “que el acuerdo tomado” se debió a ser comienzo del fin de semana; para después continuar, ya en víspera de Navidad, mandando al paro a 9 trabajadores al servicio del grupo popular y 19 del grupo socialista en las Cortes de Castilla-La Mancha. Unos despidos aparentemente equitativos pero de alcance diferente, habida cuenta que los primeros eran imprescindibles en su labor de apoyo al grupo en la oposición, mientras que los segundos eran perfectamente prescindibles en principio, ya que las respectivas Consejerías disponían de personal más que suficiente para atender las necesidades del grupo socialista.
Un desafuero que en nombre del partido que hace bandera de la solidaridad, se cometía con unos trabajadores y que en su intento de justificar, el señor Mansilla argüía que de los 134 millones de pesetas anuales que recibía el grupo popular, éste tenía capacidad económica suficiente para atender los gastos del personal a su servicio. En aquel momento a la vez que silenciaba que su grupo percibía para idéntica función 166 millones, omitía también que aquellas cantidades junto a los salarios de los trabajadores despedidos, estaban previamente consensuados; incluidos incluso, en los presupuestos generales para el año 2002.
 Lástima que la emergencia de aquel implacable político, ahora reconvertido en hombre de negocios, se haya producido como consecuencia de un posible escándalo financiero. Un affaire en directa contraposición con los principios éticos del partido del cual un día el señor Mansilla fuera su paladín en la región; y que, se supone, los mismos debieran ser los que predominaran por encima de intereses personales, si de verdad en el individuo perdura el convencimiento de los postulados de ese partido centenario que un día le eligió para la expansión de su ideario político. Bueno sería, por tanto, y siempre velando por la higiene política de la región, que este desagradable asunto quedara aclarado con la máxima celeridad posible.
 Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
                                al_hanbor@yahoo.es

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DECÍAMOS AYER... Los derechos del pueblo

15/01/2010

“M
E importa tres cominos que me excomulguen o no me excomulguen. Yo creo en la nueva Ley del Aborto. Es una ley que me parece totalmente necesaria”. Se cuenta que dijo en una entrevista que le realizaron en Punto Radio, don Enrique Múgica, Defensor del Pueblo.
No sé si cuando reaccionó de forma tan airada, el señor Mújica hablaba en su condición de judío, y por tanto ajeno a los postulados de la Iglesia católica o si, condicionado por su partido, inclinaba servil su cerviz en atención a la actitud deicida de quienes en nombre de imaginarios derechos han perdido toda huella de humanidad, para dar vía libre a tan execrable crimen.
Porque otra cosa no se explica, teniendo en cuenta que su condición de judío, no le obliga a sometimiento a ningún dogma que proveniente de la Iglesia Católica, pueda inducirle a su obligado cumplimiento. Otra cosa es que, posiblemente, sabedor de su obligación como defensor de los derechos de todos los españoles; su nerviosismo le jugara una mala pasada, al punto de encontrarse en una posición incómoda de la cual no fuera capaz de salir, si no fuera lanzando un exabrupto impropio en persona de su condición intelectual.
Una condición que le obliga a ser respetuoso con sentimientos y convicciones de muchos españoles, conciudadanos suyos a los que por otra parte tiene la obligación de defender llegado el caso; y en ello, mal que le pese, van incluidos también los derechos de los no nacidos pero que ya creados, se ven sometidos a instintos impropios de seres racionales. No se puede menospreciar con esa ligereza, inusual en el personaje, a sentimientos en contraposición a una ley abrupta cuya pervivencia en una sociedad civilizada debiera estar fuera de lugar.
No tan lejano queda aquel triste episodio mediado el pasado siglo, -quizá el más trágico de la historia moderna- que él dada su ascendencia judía, imagino que no habrá olvidado; aquel Holocausto de triste recuerdo. Un episodio cuya magnitud alcanzó tintes de tragedia, por lo que supone de desdoro para la humanidad. ¿Qué diferencia existe entre aquello y lo que nuestros gobernantes tratan de perpetrar? Entonces fueron seis millones de seres humanos, indefensos, que víctimas de mentes bárbaras fueron vilmente masacrados sin más justificación que la discriminación por razón de raza en la mente de un orate. Ahora la cifra puede resultar escalofriante. Y todo, justificado por una Ley que, dicen: “viene a suprimir lo que el Consejo de Estado define como el paraíso del aborto libre y arbitrario”. En teoría, acabar con la arbitrariedad que la ley hasta ahora vigente, convertía a España en ese “paraíso” del cual abominan.
Una teoría que cual la del Presidente del Congreso, que apoyándose “en el mal menor”, solo tiene en cuenta parcialmente el contenido de la Encíclica Evangelium Vitae a la que dice atenerse el Sr. Bono, con el argumento de que ésta admite que “los políticos puedan dar apoyo a una ley si sirve para paliar su mal”. No tiene en cuenta o trata de ignorar el Capitulo III de dicha Encíclica: NO MATARÁS LA LEY SANTA DE DIOS <<Pediré cuentas de la vida del hombre al hombre>> (cf. Gn. 9.5): La vida humana es sagrada e inviolable. Cuyo Ap. 53/1, afirma que: La vida humana es sagrada porque desde su inicio comporta ”la acción creadora de Dios”, así como el 54/2, que dice: Desde sus inicios, la tradición viva de la Iglesia -como atestigua el Didaché, el más antiguo escrito cristiano no bíblico- repite de forma categórica el mandamiento “no matarás”: <<Dos caminos hay, uno de la vida y otro de la muerte; pero grande es la diferencia que hay entre estos caminos… Segundo mandamiento de la doctrina: No matarás… no matarás al hijo en el seno de su madre, ni quitarás la vida al recién nacido. Más el camino de la muerte es éste… que no se compadecen del pobre, no sufren por el atribulado, no conocen a su Criador, matadores de sus hijos, corruptores de la imagen de Dios; los que rechazan al necesitado, oprimen al atribulado, abogados de los ricos, jueces injustos de los pobres, pecadores en todo. ¡Ojalá os veáis libres, hijos, de todos estos pecados!>> Exclama Juan Pablo II.
Serénese pues el Sr. Mújica, hombre cauto, y por encima de su condición política aténgase como ser humano a la defensa de los derechos del pueblo soberano, en la seguridad que tal como deseaba aquel heroico Papa -yo también-: Si Vd. conoce a su Criador, se verá libre de todos los pecados.
 
 Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
 al_hanbor@yahoo.es
 

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DECÍAMOS AYER... Continuamos saturados

09/01/2010

 

A
veces los mortales, especie constantemente renovada y sin embargo rara vez mejorada, nos hayamos con situaciones de autentico esperpento. Un esperpento que al rozar lo tragicómico cuando no trágico a secas, por lo que tras de sí encierran, llegamos a la consecuencia de que realmente estamos inmersos en un mundo de orates o, de augustos, con perdón para los profesionales circenses.
Cuando en mi artículo YA ERA TARDE [Lanza, 10.V.06] comentaba el delicioso relato de Azorin, en alusión directa a los políticos, personajes a veces discretos y otras extrovertidos al punto de conseguir la hilaridad del hombre sencillo, poco versado en los entresijos de esa política a veces de andar por casa, con que de vez en cuando nos suelen obsequiar aquellos que; tal como decía el maestro de Monóvar, la inteligencia “no se la habían dejado en casa, es que habían llegado tarde al reparto” cuando el Sumo Hacedor dotó a la especie humana de tan preciado don. Algunos de estos digo, llegan a extremos inverosímiles. Son capaces de caerse de lo alto de una mata, hecho aparentemente imposible habida cuenta de la proximidad de esta con la tierra; pero que real como la vida misma, surge esplendorosa cuando menos te lo esperas.
Y es entonces cuando quedas desagradablemente sorprendido, al comprobar que alguno a quien has seguido más o menos de cerca su trayectoria, y que te has formado de él una idea coherente con sus principios; que de pronto y sin una razón que lo justifique, al menos aparentemente, es capaz de dar el gran salto en el vacío sin ajustarse el paracaídas.
Uno de éstos, Jaime Ignacio del Burgo, cuando llegó a decir que quizá José María Aznar se equivocó al identificarse con la idea de Bush y Blair, cuando la foto de las Azores; me hizo pensar que; posiblemente la presencia física del Sr. Aznar, aparte lo puramente testimonial, no hubiera sido precisa habida cuenta que la presencia española en el campo de operaciones Iraquí fue únicamente en función humanitaria. Pero, pese a ello, produce una sensación parecida a la nausea; y uno piensa si el Sr. del Burgo, al hacer público su pensamiento, quiso dar a entender que el Sr. Aznar hubiera estado más acertado alineándose con Sadam Hussein o Kofi Annan y su hijo.
A la vuelta de la esquina quedaba aquella guerra del Golfo, donde sí hubo intervención bélica española, ¡y con soldados de reemplazo! Situación diferente, por tanto,  y que ahora una vez superadas aquellas algaradas callejeras, consecuencia de los tristes sucesos del 11-M -en cuyas consecuencias aún estamos inmersos-, nos enteramos que aquella guerra no tenía visos de legalidad, en tanto que la “segunda intervención en Irak” fue Legal a todos los efectos según RD Ley 8/2004, de 5.11. “Que a efectos de indemnizaciones a participantes en operaciones internacionales de paz y seguridad”, fue elaborado por el Ministerio de Presidencia y firmado por siete ministros del primer Gobierno ZP, María Teresa Fernández de la Vega, Pedro Solbes, Miguel Ángel Moratinos, José Bono, José Antonio Alonso, Jesús Caldera y Jorge Sevilla. En cuya Memoria Justificativa se incluye un listado de las operaciones del Ejército español en el exterior, en las que figuran de una parte aquellas que están amparadas por resoluciones de las Naciones Unidas. Bosnia, Burundi, Sudán...
Hasta ahí normal, pero referido a Abril de 2003 aparece la Operación Libertad Iraquí en Irak, y dice: <<Que la participación española, amparada por las Resoluciones 1441[2002] 1483 y 1511 [2003], se concretó el envío de dos diferentes tipos de unidades con la misión de ayuda humanitaria y restablecimiento de la seguridad>>. Términos parecidos a los que ahora utiliza el Gobierno, para ocultar que en Afganistán nuestras tropas están realmente en misión de guerra.
Cabe pensar que el Sr. del Burgo, a pesar de su experiencia, pudiera haber caído en la añagaza del periodista, si es que existió, pero aún así considero que en aquel momento hubiera resultado oportuno convertir en realidad aquello de que una retirada a tiempo es una victoria. Mejor en casa dejando expedito el camino a otra persona con perspectivas más diáfanas para la defensa de unos valores que, según se desprende, este político ya no estaba en condiciones de defender; porque no se olvide, él mismo, en 2003, votó el apoyo de España a la intervención de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Dicen sus amigos, y los que le conocieron que Santiago Amón murió convencido de que en España, “ya no cabían más tontos”. Han transcurridos más de 20 años de su muerte, y aquella creencia del maestro continua tan lozana como entonces.

                                                                                

Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA                                                            

al_hanbor@yahoo.es    

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